Detalle de la esquina sureste del tzompantli, completamente cubierta de representaciones de cráneos tallados en bajorrelieve. Esta construcción, que alguna vez estuvo estucada y pintada en brillantes colores y rematada con una estructura repleta de cráneos de verdad debió presentar un impresionante y terrorífico espectáculo para cualquiera que osara retar a los guerreros de Chichén Itzá.