Sobre los primeros escalones fue colocado un plato de cerámica de grandes dimensiones de color marrón y dos vasos anaranjados del mismo material. En el penúltimo escalón fue localizado un entierro secundario, compuesto de algunos huesos largos y dientes con incrustación de jade.

Tras registrar y levantar los elementos que rodeaban al sarcófago e iniciar la limpieza de la tapa, fue localizado en la parte intermedia un pequeño orificio de aproximadamente 3.0 cm de radio que atravesaba el grosor de la tapa y que nos permitió observar el interior del sarcófago, donde pudimos ver, a través de este conducto, parte del ajuar funerario.

Posteriormente se procedió a retirar la lápida monolítica que le servía de tapa, labor que nos llevaría 14 horas para levantarla aproximadamente 20 cm. Al removerla fue localizado en el fondo, con la cabeza orientada hacia norte, los restos óseos de un individuo adulto de complexión media, de sexo femenino, y de una estatura calculada en 1.54 m, con una edad aproximada al momento de la muerte entre 40-45 años. Una colección de jades, perlas, agujas de hueso y conchas cubrían y rodeaban al esqueleto. Unas 1140 piezas abrían formado parte de una máscara, collares, orejeras, y pulseras con las que vistieron al personaje para ser enterrado. Entre estos materiales resaltaba una diadema de cuentas circulares planas de jadeita sobre el cráneo, piezas rectangulares de color verde manzana que rodeaban parte del cráneo y pecho y que un análisis de laboratorio identificó como malaquita y que por su distribución pensamos que se trate de una máscara.

A la altura del pecho también se localizó una alta concentración de cuentas planas de jadeita y cuatro navajillas de obsidiana Alrededor de ambas muñecas había pequeñas cuentas de jadeita pertenecientes posiblemente a las pulseras y a la altura de la pelvis se localizaron tres hachuelas de piedra caliza, que en seguridad formaban parte del cinturón. Entre las falanges de la mano izquierda y la pared este del sarcófago localizamos una concentración de plaquetas de jade a manera de mosaico, que por sus características probablemente es una pequeña máscara. Una de las piezas más relevante de este conjunto es una minúscula figurilla tallada en piedra caliza que apareció en el interior de una valva de concha y que se ubicaba en la esquina nordeste del sarcófago. Las paredes del sarcófago, el cuerpo y todos los elementos se encontraban cubiertos de un polvo rojo al que se ha identificado como cinabrio.

Arquitectura

Los resultados de las excavaciones del conjunto arquitectónico, permitieron establecer hasta el momento tres etapas constructivas. La primera etapa correspondería al recinto al que hemos hecho alusión y donde apareció la tumba. Por sus características pensamos que este primer recinto estuvo originalmente expuesto dada la presencia de la cornisa en toda la fachada del templo y que cumplía con una función diferente a la de un lugar de enterramiento, tal como lo atestigua el vano norte del recinto intermedio que fue tapiado para ser utilizado como tal.

Este edificio, como hemos señalado, desplantaba a partir de la segunda plataforma a 2.80 metros del nivel de la plaza y se accedía por medio de una angosta escalinata. En el siguiente periodo constructivo el basamento se elevó 4.15 metros, conformada por otros dos cuerpos (de 2.05 metros el tercero y 2.10 metros el cuarto cuerpo), para construir un segundo edificio, respetando la edificación anterior. De este se conservó solamente parte de dos pilastras, que por sus características debió ser un templo con tres vanos, tal como se observa en el cuarto cuerpo. Presentaba también una escalinata angosta con dimensiones similares al primer edificio. Es en esta momento cuando se construyen las escalinatas internas que descienden al primer edificio, así como las que se acceden desde la plaza. Posteriormente, durante este mismo periodo se construye el angosto pasillo y se decide utilizar el recinto interior como tumba.

Para ello los palencanos construyen la escalinata principal de la tumba que, a través de 13 peldaños, comunicaba con el edificio superior y amplían el angosto pasillo. La anchura del pasillo coincide con la anchura del vano norte de la habitación central y con la anchura del sarcófago, lo que nos indica que el sarcófago fue introducido por este corredor, dado que el acceso principal de la tumba es mucho más reducido. Cuando los restos mortuorios son depositados todos los pasajes se sellan, dejando los pasajes laterales y el angosto pasillo.

La tercera etapa constructiva y última, el edificio creció 1.80 m. por medio de dos cuerpos (el quinto de 0.90 metros y el sexto de 0.90 metros). De esta manera el basamento alcanzó una altura de 12.00 metros de alto. Sin embargo, para ello los palencanos desarmaron el edificio anterior para construir este último. La escalinata se amplio a 11.00 metros de largo y se agregaron las alfardas, clausurando con ellos los últimos pasajes abiertos en el interior del recinto.

Arquitectónicamente este patrón constructivo en el sitio nos recuerda al Templo de las Inscripciones, en donde a través de una escalinata en la parte central del templo se desciende al interior de la cripta funeraria. Un caso similar de acceso lo presenta el Templo XV, con una escalinata lateral que desciende a una subestructura compuesta de tres habitaciones, el cual repite también, a una escala menor, tanto su distribución interna como la función de depositar en en interior, restos funerarios en una habitación central. Otro caso se presenta en el Templo del Bello Relieve, sin embargo, desgraciadamente estas tumbas fueron saqueadas y destruidas desde finales del siglo pasado por lo que no pudimos contar con mayor información.

Consideraciones finales

De acuerdo a la información recuperada sobre prácticas funerarias prehispánicas en Palenque, los individuos eran inhumados en directamente en el suelo, sobre cistas y en el interior de cámaras. Estas generalmente se construían bajo el piso de las casas habitacionales o bajo grandes templos y palacios. Un caso único es la presencia de un sarcófago en el interior de una cripta sobre el que se construyó el Templo de las Inscripciones y donde fueron localizados los restos de Pakal el gobernante más importante de Palenque.

La importancia del hallazgo de la Reina Roja radica principalmente, en el descubrimiento de otro sarcófago dentro de una cámara mortuoria en el interior de un complejo arquitectónico. Por sus características, la tumba de la Reina Roja presenta similitudes con la del Templo de las Inscripciones. Un hecho importante que debemos subrayar es que los edificios son contiguos y forman parte de la Gran Plaza de la ciudad. En los dos casos hay escaleras interiores que conducen a la tumba y ambos contienen un sarcófago monolítico con tapa dentro de una cámara: casos únicos en el área maya. En los dos hallazgos, los personajes iban acompañados en su viaje al inframundo de individuos sacrificados. Asimismo, ambos portaban máscaras mortuorias, diademas, cuentas de jadeita, perlas y tres hachuelas pertenecientes al cinturón ceremonial; finalmente, el interior de los dos sarcófagos estaba pintado de rojo con polvo de cinabrio.

En el caso del Templo de las Inscripciones, la cripta y el sarcófago presenta una riqueza decorativa única tanto en paredes como en los cuatro lados del sarcófago y en los elementos que componen los relieves de la lápida que lo cierra. Sin embargo, la cripta y el sarcófago de la Reina Roja son muchos más pequeños y estan desprovistos de decoración y escritura glífica. La ausencia de inscripciones no permite que pueda conocerse la identidad del personaje femenino enterrado. Por esta razón de manera provisional se le ha llamado la Reina Roja. Se puede apreciar que su rango social fue elevado puesto que después de la tumba de Pacal, es dentro de Palenque el entierro mas elaborado. Sin embargo, la ausencia de textos glíficos que acompañen a la tumba real no debe resultarnos extraño. En Palenque es común que los entierros no estén acompañados de inscripciones. Pacal es el personaje más importante hasta ahora localizado y es también el único que fue enterrado con extensos textos en donde se le identifica.

Las pocas evidencias de cerámica localizadas en el interior de la tumba, nos permite aproximarnos a una fecha tentativa, a reserva que en lo futuro se cuenten con nuevos datos. Por la forma y características del brasero, los vasos y el plato nos indican que, estos materiales corresponden al complejo cerámicos Otolum fechado para el año 600-700 d C. dentro del Clásico Tardío según la clasificación de Rands (1974).

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