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Los análisis de los restos óseos, realizados hasta este momento, nos ha revelado información relevante. En el caso del personaje principal, sabemos por ejemplo, que el hecho de haber encontrado muy juntos ambos tobillos son un indicador que este individuo, previo a su depósito dentro del sarcófago, fue amortajado. Por otro lado, la estatura que presenta, de 1.54 metros, ha sido considerada alta para la población femenina regional de su época. El cráneo presenta una modificación severa del tipo tabular oblicuo en su variante pseudoanular, cuyo tipo de deformación comparte la mayoría de la población enterrada en el centro de la antigua ciudad de Palenque. Esta forma fue lograda con el empleo de un aparato cefálico, es decir, a base de dos tablillas y vendas constrictoras. Otro hecho importante son los incisivos superiores, los cuales son del tipo pala, una característica distintiva de las poblaciones mongoloides. Dos incisivos inferiores se presentan fusionados y faltan ambos terceros molares superiores. Hay decoraciones dentales logrado mediante el limado y resultando en la forma del tipo A1 (según la clasificación de Romero [1986]). En términos generales destaca la presencia del sarro, caries y abscesos, indicativos de una dieta poco abrasiva y una mala higiene bucal. Se sabe también por dichos análisis que este personaje ingería una dieta alta de contenido de carne y por el adelgazamiento de muchos de sus huesos, principalmente ambos parietales y en las extremidades, presentaba una osteoporosis avanzada (Romano, 1999). Por lo que respecta a los acompañantes, localizados en los extremos del sarcófago, aparentemente los dos individuos fueron sacrificados para acompañar al personaje principal. Por la posición que guardaban los huesos al momento del hallazgo se infiere que tanto la mujer como el adolescente no fueron amortajados. En el caso de este último, el cráneo presenta una deformación del tipo tabular erecto en su variante plano occipital, lograda mediante el uso de la cuna deformadora. Muchos otros estudios continúan, como el caso del ADN, que ha sido difícil de obtener por la antigüedad, el mal estado de conservación en que fue localizada la osamenta, así como la gruesa cubierta de cinabrio que llegó a penetrar las capas superficiales de los huesos, dificultando así la extracción de los ácidos nucleicos. Sin embargo, se espera afinar las técnicas y aplicarlas adecuadamente a una muestra ósea que pueda dar cuenta del ámbito familiar del personaje en cuestión (Romano, 1999). Finalmente, consideramos que faltan muchas preguntas que resolver. Entre ellas se encuentra la carencia de evidencia directa sobre el origen y presencia de diversos materiales entre los que se encuentra la malaquita, el cinabrio y la jadeita. Estudios comparativos en relación con el patrón funerario presentes en Palenque, las ofrendas y arquitectura para determinar indicadores de rango social en el sitio y su comparación con otras ciudades mayas del Clásico.
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Referencias
Acosta, Jorge
Blom, Franz
González Cruz, Arnoldo
Rands, Robert
Romano Pacheco, Arturo
Romero, Javier
Ruz Lhuillier, Alberto
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