|
Una cámara semiderruída en la Acrópolis Central muestra por accidente una útil sección de la típica bóveda maya: dos muros paralelos que, a cierta altura, comienzan a converger hasta que el espacio entre ambos puede cerrarse con piedras de tapa. Para ayudar a sostener las dos mitades de la bóveda durante la construcción, algunas veces se instalaban vigas de madera que iban de muro a muro. La superficie de las cámaras se terminaba con una capa de yeso hecho con piedra caliza pulverizada, la que a menudo se pintaba. |
|